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Transformación digital. ¿Moda o necesidades comerciales?

¿Qué es la transformación digital? Todo el mundo habla de él y de su importancia, pero no siempre está claro de qué se trata. Jorge Perfontán, COO de Business Insights, explica en qué consiste y sus principales retos.

La transformación digital está en todas partes. Todo el mundo habla de ello, pero el concepto rara vez es lo suficientemente profundo como para dejar claro de qué se trata. En principio, siempre que hablamos de transformación digital, está de más decir que esta expresión hace referencia a la integración de las últimas tecnologías en el mundo empresarial, aprovechando la conectividad global para impulsar los negocios. Sin embargo, esta tarea de innovación siempre ha sido realizada por las empresas. Entonces, ¿cuál es todo el alboroto sobre la palabra?

Si bien la idea original era en gran parte un concepto de marketing puro, también era cierto que contenía una idea poderosa que podría ser parte del éxito comercial. Como título, para aquellos que prefieren las definiciones académicas, podemos decir que la transformación digital es la integración horizontal de las tecnologías digitales en todas las áreas de un negocio, cambiando fundamentalmente la forma en que opera y entregando valor a los clientes.

Ya tenemos una definición, pero ¿qué significa? ¿Qué tan lejos vamos? Lo más importante, ¿cómo sé si mi empresa cumple con estos estándares o si todos estos cambios están ayudando a mejorar mi negocio? Un buen lugar para comenzar es comprender desde el principio que esta evolución no se trata solo de incorporar tecnología en los procesos comerciales, porque es igualmente importante el cambio cultural en toda la organización para enfrentar nuevos desafíos. Eso es todo, gente, como siempre, son la clave.

Uno de los ejemplos más evidentes de este paradigma es el flujo de información. Cualquier organización saludable que busque ser competitiva hoy en día debe trabajar duro para garantizar que la información fluya sin problemas en todo el organigrama.

De hecho, se debe hacer todo lo posible para que la información llegue a quienes la necesitan cuando la necesitan, independientemente del nivel o rango de las partes involucradas. Además, esta información debe fluir en “tiempo real” para facilitar la toma de decisiones basada en datos actuales, y fluye de forma rápida y sin interrupciones en la cadena de mando.

Para lograrlo, la tecnología es fundamental (plataformas de inteligencia de negocios, entornos de big data, ETL bien diseñados y confiables, etc.), al igual que los equipos humanos mueven datos, los entienden y los procesan hasta convertirlos en información confiable. Otro ejemplo se puede encontrar en la reciente pandemia. De hecho, el covid-19 ha tenido un impacto acelerado en la transformación digital de muchas empresas. Debido a este fenómeno global, el comportamiento del consumidor ha cambiado fundamentalmente. Las compras en línea han crecido exponencialmente, y la inmediatez de entrega que esperan los clientes ha sido increíble hasta hace poco. Si añadimos la interrupción de la cadena de suministro (envíos de mercancías retrasados, escasez de materias primas, etc.), las restricciones impuestas al trabajo presencial y las presiones del Time To Market, nos damos cuenta de la presión a la que están sometidas este tipo de empresas.

Está claro que la capacidad de las organizaciones para adaptarse rápidamente a todos estos desafíos se ha vuelto crítica, y estos cambios rápidos (y muchas veces imprevistos) requieren una inversión en tecnología para automatizar por completo las cadenas de suministro, evitar errores, aumentar la trazabilidad y reducir los tiempos de entrega. Pero no hay magia: si no tenemos un equipo bien formado dispuesto a cambiar y seguir aprendiendo, apoyando y sí, la mejor tecnología, esos cambios fracasarán. Como hemos visto, la transformación digital depende de los retos y necesidades específicas de cada organización y departamento, pero a modo de resumen, podemos extraer cinco constantes que todo líder empresarial y tecnológico debe tener en cuenta a la hora de iniciar su proceso de transformación digital:

Experiencia del cliente. Teníamos que integrar herramientas que nos permitieran obtener un “feedback” fiable de nuestros clientes (lo que esperan de nosotros y lo que realmente les damos) para poder analizar la información y convertirla en un proceso de mejora continua.
Agilidad operativa. Para responder a los mercados cambiantes, toda la organización debe estar dispuesta a emprender cambios que mejoren las operaciones.
Cultura y liderazgo. Tanto la cultura como el liderazgo deben ser de arriba hacia abajo y estar arraigados en todos los niveles de la organización como un solo proyecto asumido por todos.
Empoderamiento de la fuerza laboral. Todos tenemos que estar formados para asumir las responsabilidades que se nos encomiendan, para lo que se requiere una formación continua

Convergencia de tecnologías digitales. Las personas y su formación son importantes, pero la tecnología es clave. Sin ella, el salto digital no sería posible. Sin embargo, no debemos olvidar que la tecnología debe ser un medio, no un fin.
En este punto y último, podemos sentir que la transformación digital no es solo una moda o una declaración de marketing, sino parte de una nueva “revolución industrial”, también conocida como Industria 4.0. En definitiva, un cambio de paradigma, un impulso de evolución y una razón de ser de las empresas.

Fuente: elperiodico.com

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